Son las cinco y media de la mañana. El ruido de algo cayendo al suelo y un sonido semejante al de unas uñas rascando sobre nuestra puerta nos secuestran de nuestro sueño para traernos a la cruda realidad de la mañana del lunes. Klaar se levanta de un salto y camina hacia la puerta, aún borracha por el sopor, mientras yo, torpemente, alcanzo a encender la lámpara que hay junto a mi cama. Tras abrir la puerta, un perro ladra desde la cocina, y de repente escucho a Klaar preguntando en checo qué está pasando y, aunque no alcanzo a ver lo que ocurre, escucho a Jan balbucear algo como contestación, pero sé que lo que dice no sirve de respuesta y sospecho que aunque yo fuese capaz de hablar checo como un nativo, jamás habría podido entender lo que Jan intenta articular. Inmediatamente después Klaar vuelve a entrar a la habitación, regresa a la cama e intercambiamos algunas palabras aún medio dormidos. Unos minutos después suena la alarma de Klaar, ella se levanta y se va al trabajo, el perro vuelve a ladrar y yo me vuelvo a dormir, aprovechando que no me tengo que levantar hasta algo más tarde.
A eso de las diez llamo a Klaar por teléfono y le pregunto qué es lo que ha pasado con Jan, como si aún no acabase de creerme que el episodio realmente ha ocurrido. Klaar me dice que al abrir la puerta se ha encontrado a Jan a cuatro patas, frente a nuestra habitación, y que tras preguntarle qué es lo que estaba pasando éste ha pronunciado algo tan ininteligible que me temo que nos quedaremos con la duda hasta que esta noche, cuando él se levante para iniciar su jornada (que generalmente se desarrolla durante las horas contrarias a las de la actividad de los demás seres humanos), le volvamos a preguntar qué demonios estaba haciendo comportándose como un cuadrúpedo cuando nos ha despertado. Seguramente dirá que no lo recuerda, como cuando una noche, hace no demasiado, entró a trompicones en la habitación de Premek mientras éste dormía: nadie ha sabido, hasta la fecha, qué fue lo que le hizo comportarse (de nuevo) como un cuadrúpedo, por mucho que en aquella ocasión, como Premek asegura, aún mantuviese cierta compostura (tambaleándose, eso sí) sobre sus dos patas.
Los bípedos son capaces de desplazarse con dos patas.
Un pedo es una mezcla de gases, acompañada de olor y a veces
sonido (ininteligible).
Luego están los pedos derivados de consumos moderados de alcohol
y/o otras sustancias
El pedo ha sido doble, por lo que se duplican los sonidos inteligibles
y la necesidad de extremidades inferiores, conviertiéndose en cuadrúpedo.
Yo creo que estaba bastante claro, lo ocurrido.
Diego